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Iguazu
Iguazu
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Descripción

Una experiencia memorable

Esta es la región de los grandes ríos, el húmedo trópico, de la tierra roja y la jungla magnífica. Una selva virgen llena de árboles gigantescos y de una extraordinaria flora y fauna. Grandes aguas, Iguazú, en el idioma guaraní, que confluyen rugiendo en una de las maravillas del mundo, las cataratas del Iguazú.

Las Cataratas del Iguazú, es el escenario natural más fascinante de América, que comparten Argentina con Brasil con 275 saltos enmarcados en cerca de doscientas mil hectáreas de parque natural, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, constituye la referencia mayor de la zona para el visitante.

Este espectáculo de la naturaleza, considerado como una de las maravillas del mundo, se originó hace unos 200 mil años en el sitio que hoy conocemos como "Hito de las Tres Fronteras", donde confluyen el río Iguazú y el Paraná.

Una falla geológica producida en el cauce el río Paraná hizo que la desembocadura del río Iguazú quedara convertida una abrupta cascada de 80 metros de altura.

Desde aquel punto, donde se originaron las Cataratas, hasta donde hoy en día se encuentra la Garganta del Diablo existen 23 kilómetros de distancia, debido al retroceso lento erosivo, pero continuo en la posición de las Cataratas.

Esta gran cascada original, se ha convertido en dos grandes arcos sinuosos de 2700 metros de extensión. Siendo el salto más imponente del conjunto, la Garganta del Diablo, de 80 metros de altura, se encuentra en el curso principal del río. Según el río, posea más o menos caudal se pueden admirar entre 160 y 260 saltos, que en términos medios serían unos 1500 metros cúbicos de agua por segundo.

La violencia de la caída produce una niebla permanente, en la cual los rayos solares conforman múltiples arco iris de insuperable belleza.

Las cataratas se encuentran a unos 22 Km. de la desembocadura del río Iguazú en el Paraná. En la parte superior a los saltos el río viene formando meandros de ancho variable, presentando además varias islas pequeñas. A partir de la isla San Agustín (de 1 kilómetro de largo) el río se ensancha a unos 1.500 metros en su mayor parte, formando una amplia "U", que contiene la gran falla que da lugar a un abrupto desnivel en el terreno y, por ende, a las cataratas.

En su gran curva, una proliferación de escollos, islotes y alargadas islas fragmentan el río en numerosos brazos. Al llegar al barranco, cada uno de ellos da lugar a un salto, cuyo conjunto constituye el gran abanico de las Cataratas del Iguazú.

Entre los saltos más destacados del lado Argentino se encuentran el Álvar Nuñez, ubicado en el circuito inferior del recorrido del parque; el Lanusse, también en el circuito inferior pero más abajo que el anterior y el Dos Hermanas, Chico Alférez, Ramírez y Bossetti todos en el circuito superior del recorrido con un promedio de altura que va de los 40 a 60 metros.

El Salto Dos Hermanas cuenta con un piletón natural formado por la acción de las aguas, de unos 8 Metros de profundidad.

El Chico Alférez y el Bossetti rompen en dos partes para elaborar un espectáculo inolvidable, mientras una fresca y húmeda brisa refresca a los espectadores en las pasarelas.

Más arriba se ubican el Salto Mbigua, Adán y Eva y San Martín, este último es una cascada rugiente y ensordecedora que nos maravilla con la fuerza con que se despeña rompiendo entre las piedras para formar un segundo salto más abajo terminando todo el espectáculo a más de 70 metros de profundidad todo bajo una eterna llovizna que a veces forma arco iris de exquisito contraste con el escenario.

Luego un poco más arriba se encuentran El Escondido, Dos Mosqueteros, Rivadavia, Peñón, Mitre, culminando con el portentoso salto Unión que avalancha sus aguas en la impresionante Garganta del Diablo desde una altura cercana a los 80 metros formando fumarolas de rocío y vapor de agua a veces visibles desde puntos distantes a unos 7 Km.

En el sector Brasileño además de compartir el Salto Unión, ya que por éste pasa la línea divisoria de las aguas, es importante destacar los saltos Benjamín Constant, Deodoro, Floriano y Santa María.

El Parque Nacional Iguazú, creado en 1934 por la Ley 12.103, posee alrededor de 67.620 hectáreas que fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad en 1984 debido a sus bellezas escénicas y a la gran diversidad biológica de la selva subtropical.

Este santuario natural ubicado en el extremo NE de la República Argentina, con lluvias y temperaturas benignas (15º C de media en invierno y 30º C de media en verano) conforma un ambiente cargado de humedad, casi sin viento debido a la frondosa cúpula vegetal.

El río Iguazú tiene un recorrido total de 1320 km hasta su desembocadura en el Paraná, 23 Km. después de las cataratas.
Enmarcado por costas bajas tiene en la mayor parte de su recorrido un ancho variable que va desde los 500 hasta los 1.000 metros. Dentro del Parque Nacional, se ensancha a unos 1.500 metros y tuerce hacia el sur, para luego retomar hacia el norte, formando una amplia U, que contiene en su desembocadura, el abrupto desnivel en el terreno que da lugar a las cataratas: imponentes caídas de agua.

En su gran curva, una proliferación de escollos, islotes y alargadas islas fragmentan el río en numerosos brazos. Al llegar al barranco, cada uno de ellos da lugar a un salto, cuyo conjunto constituye el gran abanico que son las Cataratas del Iguazú.

El Parque alberga un Patrimonio Natural que incluye:
· Una flora autóctona con más de 2000 especies: frondosos helechos, bromelias, orquídeas, palmeras y gigantescos árboles que sirven de soporte a una gran variedad de enredaderas trepadoras, que proveen permanentemente de frutos que atraen a monos, coatíes, venados, tucanes, por nombrar solo algunos.

· 450 especies de aves, las que se exhiben sin timidez en las primeras horas de la mañana y al atardecer, pudiendo observarse con facilidad tucanes, urracas, teros, loros y los increíbles vencejos, esta última especie exclusivas del área de las Cataratas del Iguazú.

· 80 especies de mamíferos, entre ellos a cinco variedades de felinos recorren mimetizados los claroscuros selváticos.

· E incontables insectos, entre los que se destacan una gran cantidad de coloridas mariposas.

· Los innumerables cursos de agua del área, están custodiados por yacarés y garzas, que se nutren de peces menores.

La importancia de conservación del área reside en que en ella se protegen especies que están en peligro de extinción como ser: el yaguareté (Pantera onca), ocelote (Felis pardalis), la yacutinga (Aburria jacuntinga), macuco (Tinamus solitarius) para mencionar algunas de ellas, que aún encuentra en el Parque Nacional Iguazú las condiciones para su supervivencia.

La gran variedad de especies animales y vegetales hacen que la flora y la fauna sean, junto a los saltos de agua, las grandes protagonistas del parque. A lo largo del recorrido el visitante se sorprenderá a cada instante con el avistaje de aves, mamíferos, flores y la exuberante vegetación.

En la orilla del río Iguazú y en las islas del delta que forma antes de precipitarse por las cataratas, se desarrollan varios árboles que requieren gran humedad diversos factores que coinciden en ese sitio: el curupay, el cupay, el laurel blanco, el aguay y el ingá. También se pueden encontrar seibos, cuya flor ha sido declarada flor nacional argentina.

En la extremada humedad ambiental de la zona de las Cataratas del río Iguazú se desarrollan algunas rarezas, entre las que se destacan dos comunidades muy especiales, ya que este es el único lugar en la Argentina donde se las encuentra: el bosque de cupay, un árbol de hojas caedizas que al brotar son de color cobrizo, y los pastizales de Paspalum lilloi, una gramínea que crece entre las piedras del río.

Sin duda las aves más características de las Cataratas del Iguazú son los vencejos de cascada (símbolo del Parque Nacional Iguazú) que, haciendo gala de su gran precisión, atraviesan volando los intersticios de las columnas de agua de las cataratas, para posarse sobre la pared rocosa donde reposan e incluso anidan.

En el sector de las pasarelas es frecuente encontrar grupos de coatíes, que se han vuelto muy confiados, y al tucán grande, una de las cinco especies de tucanes presentes en el Parque. En los senderos es posible observar gran cantidad y variedad de mariposas, muchas de ellas de tonos amarillos con manchas y dibujos negros. Se las ve dondequiera que se haya formado un charco, ya que absorben las sales disueltas en ellos.

Hacia el mediodía en las partes soleadas de los senderos se podrá observar las lagartijas del género Tropidurus, que aprovechan su buena adaptación para trepar troncos y piedras para subirse ágilmente a las pasarelas y escaleras.

El Parque alberga animales seriamente amenazados de extinción como el "tigre" o yaguareté, que tiene en esta zona uno de sus últimos grandes refugios en territorio argentino.

La flora arbórea del Parque Nacional Iguazú tiene más de 90 especies. Algunos de estos árboles se tornan espectaculares cuando florecen. Tal es el caso del lapacho negro que, a fines del invierno y antes de echar hojas, se cubre completamente de flores rosadas; del lapacho amarillo y del ibirá pytá, que desarrollan flores amarillas, y una especie selvática de seibo, con flores de color rojo-anaranjado.

En algunos sectores de este Parque Nacional se desarrolla una comunidad muy especial: la selva de palmito y palo rosa. Este último es un gigantesco árbol que puede sobrepasar los 40 metros de altura y tiene tronco recto de hasta 2 metros de diámetro. A su sombra, y a la de otros grandes árboles, crecen los palmitos, gráciles palmeras cuyos troncos terminan en un cogollo comestible altamente codiciado, cuya extracción causa la muerte de la planta.

MISIONES JESUITICAS
Cerca de la ciudad de Posadas, a 56 kms. se encuentran muchas de las antiguas misiones Jesuíticas. Una de las mejor conservadas está ubicada en San Ignacio Miní, declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, donde se le muestra a los visitantes la manera en que los religiosos de la Compañía de Jesús organizaron las vidas de los nativos guaraníes.

La zona denominada de las tres fronteras, (Argentina, Brasil y Brasil) fue el lugar elegido por los misioneros de la Compañía de Jesús, para iniciar sus tareas evangelizadoras, en las tierras que ocupaban los indios guaraníes. Los restos de aquellas misiones están esparcidas por los tres países. Ocho en Paraguay, siete en Brasil y dieciséis en Argentina. De todas ellas, las mejor conservadas y más expresivas, son las localizadas en San Ignacio Miní.

Pese a su esfuerzo inicial, los misioneros, no tuvieron mucho éxito en su objetivo de convertir a los aborígenes al cristianismo, por lo que tomaron la determinación de vivir con los ya conversos, con el objetivo de seguir ganando su confianza y poder seguir con su tarea de adoctrinamiento. Los poblados que construyeron, se denominaban reducciones. Estas poblaciones se convirtieron en núcleos muy bien organizados, que resultaron muy exitosos en su tarea evangelizadora y al mismo tiempo como unidades económicas de producción.

La traza urbana estaba muy bien diagramada: una avenida principal  desembocaba en una plaza, donde una iglesia,  se destacaba como el edificio más importante de la villa. Cercano a la iglesia estaban las casas de oración, la escuela, los talleres de carpintería y oficios. Alrededor de la plaza estaban las viviendas ocupadas por los aborígenes y por ultimo, atrás de la iglesia el cementerio. La administración de la ciudadela, estaba en manos de un consejo de caciques. Se calcula que en San Ignacio, la población aborigen y jesuita llego a unos 5.100 pobladores.

Los guaraníes, aprendieron de los jesuitas numerosas tareas y otras las mejoraron. La organización   de las tareas colectivas dio un impulso económico a la zona, que fue creciendo, convirtiéndose en un centro económico independiente, que no necesitaba de la ayuda externa. Al mismo tiempo los indios se iban convirtiendo al cristianismo más rápidamente. Pero lamentablemente todo esto desapareció, por presiones políticas de la época, por los ataques que sufrían indios y misioneros de parte de bandas de buscadores de oro.

ESTEROS DEL IBERA

Al sur de Iguazu, encontramos uno de los ecosistemas mas ricos de todo el pais.

Los esteros y lagunas del Iberá. La Reserva Natural del Iberá tiene una superficie aproximada de 13.000 Km2.

El sistema del Iberá está formado por la gran masa de vegetación de los esteros, con gran capacidad de retener agua, y las precipitaciones pluviales, que aportan anualmente entre 1200 y 1500 mm. De esa enorme cantidad de agua recibida, menos de una cuarta parte deriva hacia el río Paraná, a través, del único desague superficial del sistema, el río Corrientes. De lo demás se encarga la alfombra vegetal por transpiración metabólica y la evaporación directa, favorecida por la relación entre su gran extensión y escasa profundidad.

Aproximadamente entre el 20 y el 30% de su superficie son lagunas bien delimitadas; estos espejos de agua son más de 60 y alcanzan una profundidad de entre 2 y 3 metros y las costas en su mayoría están constituidas por embalsados.

Los esteros son depósitos de agua estancada, con una profundidad que varía entre 1 y 3 metros, cubierto por una cantidad de plantas acuáticas, que surgen muchas veces desde su fondo, con pajonales en los bordes; o bien son formaciones flotantes que ocultan la superficie del agua como los embalsados y los camalotales. Estos últimos se forman en los esteros y en las orillas de ríos y lagunas. Están compuestos por plantas flotantes como el aguapé, irupé, el repollito y la lentejas de agua. Otro de los ambientes geográficos propios de la región lo constituyen los bañados formados por la acumulación temporaria de agua, que cubre la superficie de las zonas más bajas en las épocas de lluvias abundantes. El agua se escurre hacia los arroyos temporarios o es absorbida por el suelo, queda solo en las lagunas permanentes, en los lugares más profundos. Cuando ocupa bajos casi planos que dificultan el drenaje normal dan lugar a la formación de un mal piso conocido localmente como malezal.

Es posible hallar entre sus brumosos límites formaciones florísticas tan diversas como camalotales, juncales y embalsados, dentro de las comunidades acuáticas; palmares de yatay o palma colorada, selvas en galerías e isletas de bosques higrófilo (que tiene la posibilidad de absorber y exhalar humedad) con elementos del Chaco Oriental y la selva misionera, (lapacho negro, higuerón, urunday, viraró, timbó, laurel negro, quebracho blanco, guaviyú, etc.) dentro de las comunidades arbóreas y pastizales, cardazales y pajonales, dentro de las terrestres y palustres. En general, sobre la superficie, de las aguas, se pueden ver: irupés o nenúfares, camalotes, lentejas, repollitos, lirios y jacintos de agua y helechos pequeños. Sobre el embalsado, pajonales achiras, yuyales y pequeños árboles de suelos húmedos como los sarandíes, laureles, y el pehuajó o totora grande. En las islas se observan algunas especies agrupadas en cierto número, como, por ejemplo, de ombúes, hierba gigante, a la que se la considera originaria del Iberá y en las costas del estero se encuentran: jacarandáes y lapachos, ceibos y sauces, curupíes y timbóes, guayabíes y urundays, espinillos, etc. Entre las palmeras son comunes las yatay, pindó y caranday.

Hay mamíferos, aves, reptiles, batracios, peces y también insectos. El representante por excelencia de la zona es el yacaré, (cocodrilo sudamericano) el negro de hocico angosto y el ñato u overo de hocico ancho; aunque también encontramos la boa del agua o curiyú; el lobito de río, el coipo parecido a la nutria; el carpincho, que es el mayor roedor viviente; el ciervo de los pantanos, uno de los ciervos autóctonos más bellos del país, el osito lavador o aguará popé; el lobo de crin o aguará guazú; corzuela roja y parda; monos carayás o aulladores; gato de los pajonales y monteses; zorros grises chicos; zorrinos; además de hurones, comadrejas, liebres, vizcachas; armadillo negro o tatú, peludos, mulitas, cuises, ratones de campo, tucu-tucos y lagarto overo; lagartijas, tortugas, boa de las vizcacheras, boa constrictora; víboras de coral, cascabel, yarará, etc.
Se pueden observar también centenares de especies de aves, su abundancia y colorido, atraen inmediatamente la atención de quien visita este lugar.
Inmensos cardúmenes de pequeños peces nadan en los cursos de agua, junto a tarariras. anguilas, palometas o pirañas, bogas, sábalos, bagres, dientudos, etc.
Al caer la noche resalta en el ambiente la actividad de los anfibios, entre ellos, los hilidos y el gran sapo buey o cururu y finalmente no podemos dejar de hacer referencia a las multicolores mariposas entre las que se pueden identificar las morpho.

 

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